A Francia con Flower, mi acompañante

Publicado el Por 3xelmundo
Flower en Burdeos

Como te gusta tan poco como a mí salir en las fotos, la única manera de sacarte en alguna es hacerte un robado como el de arriba. Y mira que se te da bien hacer selfies, pero entonces la que salgo con los ojos cerrados soy yo. Si es que es imposible que coincidamos en nada, igual por eso nos complementamos tan bien. Lectores del blog: os presento a Flower, la que junto con el Sr. Marqués conforma este 3xelmundo. Y lo hago a través de sus fotografías, sacadas en el último viaje que hemos hecho juntas (a Toulouse y Burdeos, os contaré en próximos posts). Me ha costado un rato seleccionarlas, porque no hay ninguna mala y que no tenga una historia detrás.

¿Montamos una agencia de viajes?

Capitolio de Toulouse

Todo viaje con Flower comienza con la planificación. Ya sea con tiempo (las menos veces) o a última hora (en la mayoría de los casos, y en ocasiones sin haberlo pensado nos han salido viajes tan sorprendentes como el de Rusia, por ejemplo), siempre damos con el destino que más nos apetece en ese momento y a un precio razonable. Nos hace falta una tarde tranquila delante del ordenador y ya la hemos liado. Imprescindible para eso la buena orientación de Flower para localizar sitios en mapas de ciudades que nunca hemos pisado, y su buen juicio para ordenar el viaje en días, horas y lugares para visitar. Además de su capacidad de análisis para «recalcular ruta» y buscar la mejor de las alternativas si se nos cae alguna de las opciones que habíamos planteado en un principio.

El viaje a Toulouse de Semana Santa de 2019 es un claro ejemplo de eso. No es que consiguiéramos un buen alojamiento a un precio inmejorable, es que teníamos un apartamento en la misma Plaza del Capitolio, como si en Madrid te alojases en la Puerta del Sol, vamos. A un precio insólito, por cierto (próximamente, vídeo en el canal de 3xelmundo en Youtube).

A las calles

calle de Toulouse

Con una energía arrolladora y contagiosa, viajar con Flower significa conocer cada detalle de una ciudad, ya sea de día o de noche, y a poder ser a través de lo que nos vayamos encontrando en las calles. No es mucho de museos (aunque puedo corroborar que he visitado alguno de los más importantes a nivel mundial con ella, como el British Museum de Londres, el Hermitage de San Petersburgo o el Museo Egipcio de El Cairo). Flower siempre prefiere conocer lo que pueda ver en el exterior de una ciudad antes que en el interior de un edificio.

El Sr. Marqués y yo vamos perdidos por el mundo sin ella, en el sentido literal de la frase. Flower tiene un extraordinario sentido de la orientación, del cual carecemos nosotros por completo. Así, dejamos en sus manos con total confianza que nos guíe andando por cualquier ciudad o en cualquier recorrido en coche, sin ponerle nunca en duda por qué vamos en una dirección determinada.

espacio de coworking en Toulouse

Y le encanta hablar con la gente, en español o en inglés (lo del francés ya no lo lleva tan bien, pero si hay que hacerlo, se hace). La cuestión es comunicarse, y Flower tiene grandes facilidades para ello. Con su ingenio, su desparpajo («¿vergüenza? yo a esa señora no la conozco») y su humor punzante, es capaz de hacer reir a cualquiera y de abrir la puerta más cerrada en una negociación (como conseguir en taquilla unas entradas para la casa museo de Dalí, que hay que sacar por internet con meses de anticipación).

Al detalle

edificio de Toulouse

Podemos decir que de los principales sitios de interés turístico de Toulouse nos quedó por ver el interior de la basílica de Santa María de la Dorada, pero porque estaba en obras y no se podía acceder. El resto nos lo hicimos paseando durante dos días. Y no sólo estuvimos por la zona centro, sino que además conocimos un buen puñado de barrios de los alredores, que nos fueron mostrando las distintas caras de la ciudad. Eso sólo es posible con un madrugón infame (que sólo perdonamos Flower y yo en vacaciones por nuestra ansia de exprimir el tiempo al máximo posible, «¿dormir? ¿para qué? Cuando volvamos del viaje»), con ropa y calzado cómodos adecuados para grandes «pateadas» (en Moscú bromeábamos con que si nos hubiéramos llevado un contandor de pasos y una credencial para sellar probablemente nos habrían dado la Compostelana en 7 días) y con una energía y una curiosidad inagotable que nos lleva a no parar en ningún momento (salvo para hacer una foto a un edificio tan impresionante como el de la imagen superior). De esta manera, y a pesar de ser totalmente diferentes en caracter y gustos, nos coordinamos perfectamente en los viajes que llevamos haciendo juntas desde el siglo pasado (literal).

Tú a Boston y yo a California

vista panorámica de Burdeos

Tengo vértigo. Flower a ese señor no le conoce tampoco, debe estar de paseo con la sra. vergüenza y tampoco ha querido presentarse. Así que cuando vamos a alguna ciudad y hay posibilidad de subir a alguna torre para contemplar una vista panorámica, Flower se apunta sin dudarlo y yo a veces la sigo (como en este caso, tengo que reconocer que las vistas desde el campanario de la Basílica de Saint Michel en Burdeos merecieron la pena). Otras veces, hacemos un «tú a Boston y yo a California», cada una ocupa su tiempo en lo que prefiere. El tremendo respeto que nos tenemos sobre las opiniones y las actitudes de cada una es la clave de nuestra coordinación, en los viajes y en la vida. Tenemos caracteres y gustos tan dispares que podemos estar horas debatiendo sobre alguna cuestión con puntos de vista enfrentados, no llegar a ningún acuerdo, y que no pase absolutamente nada.

A 30 grados de diferencia

Monumento a los Girondinos en Burdeos

No coincidimos en ideología política ni en gustos para la comida (yo soy más de pescado y verduras, mientras que Flower siempre elegirá si puede una buena carne y le sobrará el «verde» en términos generales). Pero si hay algo que nos diferencia principalmente es nuestra sensación térmica: hemos llegado a estar en el mismo sitio Flower con una camiseta de tirantes y yo con un jersey de lana de cuello alto. Y estar a nuestra temperatura ideal las dos.

En lo que coincidimos de unos años a esta parte es nuestra afición a los free tours, siempre miramos si hay alguno en nuestro destino. Es una buena forma de hacer una primera toma de contacto con la ciudad, ubicarnos, y aprovechar que el guía reside en esa localidad para hacerle alguna pregunta que estimemos oportuna.

Hemos tenido distintas experiencias con los free tours, no todas especialmente positivas. El de Burdeos lo recuerdo como uno de puntuación media, sin más. El Monumento a los Girondinos era el punto de partida. Creo que Flower desconectó de las explicaciones del guía a los 10 primeros minutos, en cuanto comenzó con un discurso atiborrado de datos históricos imposibles de recordar ni al terminar el recorrido. Pero hizo unas fotos tan espectaculares como la que muestro arriba.

France la nuit

El Espejo del Agua en Burdeos

Por distintas razones, en este viaje en concreto salimos poco por la noche. Y eso es raro en los 3xelmundo, porque aunque sacrifiquemos horas de sueño, nos sigue gustando tomarle el pulso a una ciudad cuando anochece, ver cómo se divierten sus habitantes (o cómo no lo hacen). Su modo de comportarse por la noche también nos aporta información sobre su socialización. De todo se aprende.

Y siempre encontramos los locales… más insólitos, por definirlos de alguna manera. Como el Dalí de Bruselas (por favor, si alguien va a la capital belga y lo encuentra que mande ubicación, por favor) o aquellos con «señoritas que fuman» como el de El Cairo, en los que entramos sin tener idea de lo que íbamos a ver dentro. De todos salimos con anécdotas para contar entre risas. Y vivos, que no es poco.

De todas formas, como no sólo de bares vive el hombre, con Flower he encontrado otra serie de actividades nocturnas que también merecen la pena experimentar. Por ejemplo, la apertura de los puentes de San Petersburgo, con un espectáculo grandioso de luces y música, o la contemplación de los reflejos de las luces de la Plaza de la Bolsa sobre El Espejo del Agua de Burdeos (en el post sobre la ciudad os cuento la historia de esta obra de arte y de su entorno monumental).

Vivir el momento

Flower disfruta a tope (o sufre, según toque, pero esto las menos veces) de cada momento en los viajes. Los vive intensamente y evita fácilmente la nostalgia o mencionar a las personas que no están. Soy yo normalmente la que me suelo acordar de alguna de ellas, con el sonido de una canción, por un cartel o por alguna imagen que veo. Flower lo hace en contadas ocasiones, con situaciones muy concretas. Por ejemplo, la foto de El Jardín Público tiene un enfoque especial con una rama en primer plano, «en homenaje» a un fotógrafo amigo que suele usar este recurso. También le llama la atención si hay alguna referencia a nuestro país en el extranjero, como el Toro de Osborne que vimos en Copenhague o el Instituto Cervantes de Burdeos, que ocupa el edificio de lo que fue la Casa de Goya en Burdeos.

Pero eso sucede sólo muy esporádicamente. Flower no tiene tiempo que perder en los viajes, ni ganas de hacerlo. Eso sí, si algo queda por ver o por hacer, tampoco es que le invada la frustración, la mejor manera de gestionarla es con una de sus frases míticas si le ha gustado el destino: «así tenemos excusa para volver».

Viaje realizado con Flower y La Sevi en abril de 2019

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